8 de julio de 2009
Ráfagas de luz y dez?
25 de junio de 2009
Noite de San Xoan
Ausencias. Momentos de no en clave de sí. Instantáneas de un intermedio. Bucólicos rincones sin bulliciosos coros de rostros incógnitos. Así sí es posible amar mil veces cada día. Una siesta con pajarillos y venga café con leche. Don Ramón en su sillón mirando pasar corderos y el castaño de ensueño al fondo. O Carballo morto á beira do camiño da marquesa. Curiosamente, ninguna Teresa. La lareira dormida. La noche nos vela. La luna se ha ido a mirar otros montes y en un cuenco florido esperan los deseos perdidos ser nuevamente encontrados. Las buenas gentes que trabajan la tierra, que conocen la tierra, que aman y cuidan la tierra con cara de sol sin prisa. Con cara de saber ver la vida sin trampas, con cara de cara a cara al día a día. Risueños. Y venga café con leche. Y venga ‘vente para acá moza e mira que cousas’. Todo son rosas en el jardín y en la horta. Todo huele bien, hasta el estiércol y la col, hasta la madreselva. Hierba luisa en mis manos. Alegría en sus ojos. Surfeando pedriñas a lomos de un tractor matrícula LOVE. Capicúa contento y el viento en la cara. Leña, lume, queimada. Tres tristes brincos de medio lao y todos los deseos cumplidos.
9 de junio de 2009
A la derecha pueden ver
Señoras,
Señores,
A la derecha pueden ver
reír.
Aúpa en
Y yo, vuelta a temer el telediario.
Señoras,
Señores,
llover.

2 de junio de 2009
LMDC
De entre todas las fruslerías de correa corta que me han vendido mis ojos, ninguna iguala en linaje a la del coraje de tamaña persona como la que aquí cuento. El resto, baratijas todas.
Ella estaba mirándome fijamente como queriendo clavarme un mensaje a cráneo descubierto y yo, expectante e intrigada, le devolvía la mirada en busca del saber estar. Ella era muy anciana, y yo, aunque no tan niña, tiraba a cegata de palabras mayores.
Sus sílabas fueron lentas pero con ritmo, suave la cadencia del tono y vibrante el pecho arrugado y viejo. Y yo callaba. “Sólo un consejo te doy”, me dijo, y prolongó una pausa como buscando las palabras adecuadas. “Vive con el corazón limpio.”
No quisiera banalizar al respecto de este asunto pues fue un momento a años luz de banal. Sin embargo, aunque tengo una idea clara de su sentido para mí, habría que matizar qué es eso de la limpieza de corazón. ¿Un imperativo categórico? ¿Una metáfora utilitarista? ¿Un credo religioso vacío de significación?
Ninguna de éstas es la respuesta y no puedo pretender saber qué entendería otra persona si yo le dijera esas mismas palabras: “Sólo un consejo te doy. Vive con el corazón limpio.” (Lo mismo me manda encerrar.) Claro que, ni yo tengo más de noventa años, ni he vivido lo que ella vivió.
Otra cosa más me enseñó esta experiencia: que palabras sin contexto, son palabras vanas.
Y aún esa otra más manida y expoliada de que una mirada sola, vale más que mil palabras.
1 de junio de 2009

Dentro de la luna hay un hombre en cueros
y mirando a través de sus ojos, un ciego.
Dentro de la luna hay un hueco seco
y en el centro escondido del hueco un hombre.
Dentro del hombre del hueco de la luna
hay un desayuno indigesto.
En la luna todo gira muy deprisa
y es difícil dormir.
En la luna la vida es más dura que en la tierra,
por más leve.
Este hombre se hizo un hueco allá
y dice que acá no regresa.
Le ha cogido gusto a la ceguera y al hambre
y decide no salir de sus asuntos.
-Y es que todo en la luna es muy lunero…
Y es que todo en la luna es más sincero…
Hasta en su cara más oculta hay agujeros
para esconder mis tesoros como huesos.-
-Yo me iría a la luna… pero sufro de mareos.
Así que aquí me quedo, cavándome aquí mi hueco…-,
se oyó en mi patio esta noche.
12 de mayo de 2009
Obrera de la deconstrucción
Si de un vocablo tuviera la llave y pudiera con ella romperle el sentido, creedme: lo haría. Pero no es así.
Ya que no puedo obrar con llaves secretas que todo lo abren, o en su defecto lo rompen, obraré con su ausencia.
Lo primero que haré será quedarme sentada, clavada en esta silla, hasta redimirme de las costumbres vetustas que tanto me atusan la mollera. Y pasaré en seguida a rememorar aquellos pretéritos putos que tanto gusto me dieron y que ahora son lo que son.
Digamos que lo siguiente será quedarme pendiente de ver qué pasa. Tantear tontamente en el aire a manos llenas bocanadas de incienso sobre un altar profano de times new roman.
Pero no me detendré ahí. Iré más lejos. Digamos que llego a la casa del vecino y le doy pan con queso, a ver qué pasa. O que me voy de paseo, tercamente. O que deconstruyo un muelle de maderos nerudianos de esos que me gustan tanto y me quedo tonta del susto. Así: “Mi fea, eres una castaña despeinada”, porque es verdad que las castañas tienen pelo, señoras. No lo creo aunque lo veo, atea de tantas cosas.
Y tampoco me detendré aquí. Iré aun más lejos. Me colaré por un bucle moebiano hasta llegar a una dimensión más amena (ahora orange), y me quitaré con cuidado la ropa. También me quitaré el pie izquierdo, el pie derecho, las piernas, una orejita, la otra orejita, la nariz en dos mitades simétricas y descorcharé mi ombligo. Segmentaré mi significante para ser sujeto fragmentado plenamente. Así de lejos me iré.
Pero entre tanto, quiero primero tentar la utopía, por si acaso. No vaya a ser que me crea lo que creo que me cuentan y me vuelva idiota además de fragmentada.
Será al alba, seguro. Y llegaré también rompida a donde me dé la gana, mismamente.
28 de abril de 2009
Nota del Departamento de Inventos Utópicos (DIU)
Resulta que estos grandes operarios (libres de paro por utópicos) han inventado la manera de viajar espectralmente.
Dicen en su nota urgente que ahora la gente puede teletransportarse eficazmente, en forma de ente, allá a donde le lleve la mente. Sólo es necesario pensar de manera ferviente en aquel lugar deseado para, de repente, situarse justo en frente del punto seleccionado.
Es un milagro verídico. Una resolución resuelta sin cargos. Un ven pa’cá, y ya te cuento. ¡La solución no era un ungüento! Sino un fierabrás informático inventado por utópicos fanáticos. Todas las fronteras tumbadas a gusto del teletransportado. Sin insert coin ni escafandras. Sólo con ganas. ¡Siempre ganas!
Una chifladura encarnada en una máquina ufana que todo lo logra. Un avance hipnotizante de la técnica antitecnocrática. Una voltereta y corte de mangas a todos los científicos sosos que se parten el coco inventado armamento.
Un invento tan pro, que sin igual; de tanto ingenio, que mágico; y tan sin sobras, que todo entero parece un lucero de la aurora. Bendita sea la hora y larga vida a la idea.

18 de abril de 2009
tarde de lluvia y fiebre
No tiene razón de ser el ser sin razón de ser. Eso sí, escribir chorradas es sanador. Siendo razonable, razono, rezongo y rezumo cenizas en potencia, polvo tarde o temprano, misericordia de buey sin arriero que mande ni ordene y no hay de qué. Ya veis que cuando afuera llueve, adentro claman los cielos. Yo es que no tengo sentido del ridículo y ando siempre más allá del bien y del mal. Eso ocurrió de pronto. Me di cuenta de que todo lo que acontece, acontece. Y duermo a pierna suelta noche tras noche a troche y moche, releche. Que si me gusta Cortázar, que si me sube la bilirrubina cuando le veo la raja de la falla a la ladera de la montaña, que si los coches tuneados me parecen una gilipollez suprema o una pérdida de poca cosa. Que si ya nunca me pongo colorada cuando me mira tu mirá ni me parto de risa con mis propias gracias. Ahora las reparto y todo. Que si me enchufo música en las orejas en cuanto salgo de casa. Que si me da por ahí. Mira tú por dónde... Que si me enamoro de mi enamorado cada dos por tres y así ando, que la soledad ahora no es nada más que su ausencia. Que si mi cicatriz de niña ya casi no se nota y en su lugar brotó un cuento. Que si me pongo farruca, pues bueno. Que si te quiero, quiero té (toma tilde, nena). Que si te quiero, quérote (ahora mejor). Y que, a veces, cuando llueve, entro en trance y hago catarsis cataclísmicas. Me pongo bruta con las palabras y les doy pa'l pelo. Que me gustan las prendas baratas sin marca y odio los jornales deportivos. Que si mi tv es un acuario desierto donde sólo crecen conchas. Que si tengo más libros que pelos. Que si tengo más discos que poros. Que si veo más pelis que caras. Que si quiero más almas que cocos. Que si echo de menos mucho a unos pocos y detesto tener que encontrarme con otros, los cuales odiarán encontrarse a su vez conmigo (un ejercicio perfectamente recíproco). Que hay gentes por ahí que no conozco y me invento. Que hay gente que conozco y refuto. Que existe el rencor, caca. Que existe la envidia, culo. Que existe la amargura, pedo. Que existe la gente huraña, pis. Y yo tan pancha. Porque, como bien dije, todo lo que acontece, acontece. Y un día polvo y ríete tú de la pira funeraria que te arrope. Que si quieres vivir para siempre ponte serio y gruñe mucho, ya verás que rápido te crecen malvas por encima del terruño. Que el psiconálisis pasó de místico a dogmático y el Papa es un... becerro de moho. Que me alegro del mal de amores y me aburro del buen ver. Que si tengo por sombrero el universo, Cyrano. Que si llueve, que no es poco. Que si estoy hasta los huevos de todo lo que me sobra. Que si me ahogo en vida me rescato en prosa. Que si me duele la risa me río en broma. Que si echo de menos a Pitu. Que si quiero jugar con mi niña. Que si tarde mal y nunca tienen menos significado que pronto bien y siempre. Que vayas tú a saber, ya que yo ni fu ni fa. Que no quiero que me des ideas, idiota; quiero que no me las quites. Que si te doy gato por liebre alégrate, que las liebres libres no son cobardes sino precavidas y caben hasta en un cubilete de parchís. Yo una vez tuve una bolita muy bonita, ¿sabes? Que si tralarí. Muerte al zapatero de la esquina que casi me lanza un zapato. Larga vida a las mujeres libres llenas de vida por dentro que comparten sus verdades y sus sueños. Ay, amigas mías, cuánta lluvia hoy y yo con fiebre. Que si no debería postear tan largo pero sólo escribir en crudo me anima la tarde. Que si no tengo freno ni parche. Que si me voy a estampar seguro contra un muro y haré por fin un grafiti a conciencia. Que si prefiero el arte a la ciencia, obviamente. Que si quisiera un abrazo cuando me duele el bazo. Que si quisera un beso cuando pierdo peso dado el peso de las circunstancias. Ay, amigas mías, cuánta lluvia esta tarde. Y ahora pienso que sería hermoso visitar Lavapiés con Miss Beat o colgar un columpio ahí enfrente para ver pasar a la gente cerca lejos cerca lejos cerca lejos. Y un sinfín de chorizos del bierzo con pan galego y limonada de mamá. Un abrazo de mamá, una caricia suya. La fiebre sabe a potitos. Cuánta ternura en ciernes. Tanto tráfico en lunes. Y yo sin prisa destierro las camisas y sólo de camisetas viven mis palimpsestos. Trueque de truenos por tronos. Reina en ruta al templo de las retahílas de ideas y burlas. Que si me templo el frío para no morir más allá de los cuarenta grados centígrados. Ay, cómo llueve y yo con esta fiebre. Ay, cuánta agua y yo con esta sed de playa. Que si ya basta de esta tortilla de pacotilla con su sopa de letras para letrina. Que ya es entrada la tarde y llueve y me voy a tomar un café con leche. Ay, nenas, estas tardes de lluvia son eternas.
11 de abril de 2009
Si las palabras hablaran
5 de abril de 2009
La fábula del árbol y el hombre libre
En la Calle de los Enigmas sin número, en el ventrículo errático de las baldosas rotas, pisan con fuerza unos pasos. Un hombre libre cantando brinca de un lado a otro del camino; piensa dejarse la vida en las suelas de los zapatos.
Cuando este danzarín travieso descubrió el Barrio del Engaño, quiso gritarle a los hombres una verdad sobre la vida. Pero éstos, ocupados, no quisieron aceptar sus palabras.
Dijeron:
-no, basta, vete a tus asuntos desquiciados.
Desde entonces vagó solitario sin destino hasta dar con un árbol enraizado tan fuerte como él a la vida.
Hablaron:
-Lo mejor de la vida es el paisaje, dijo el árbol.
-Y lo peor de la vida es la soledad, respondió el solitario.
Así el uno comprendió la hermosura de los pájaros y el otro descubrió con asombro que la soledad es un sentimiento sólo humano.
Hete aquí la fábula del árbol y el hombre libre.
Una tontería que se me acaba de ocurrir y que no he censurado por respeto a improvisar.
Felices vacaciones de primavera, a quien las tenga...
