14 de octubre de 2011

Sueña templado en la pálida luz


Sueña templado en la pálida luz
del lunar de su nuca.

Apenas pende de un hilo,
reina arácnida de encuentros
fortuitos. Vengo a tu nido.

En el lecho del extraño
inquilino marco un surco;
Recordaré el punto exacto.
Aquí yace un recuerdo,
me diré. Y pasaré de largo.

En su mayor plenitud fue lucero
de un vello durmiente.
Ligero resplandor de filo
que corta la negritud del tiempo.

Dejó a su paso su paso,
me diré. Después de pasar
de largo. Y pasaré.

¿Qué sería, pues, de nosotros,
sin la ayuda de lo que no existe?
Paul Valéry