Sueña templado en la pálida luz
del lunar de su nuca.
Apenas pende de un hilo,
reina arácnida de encuentros
fortuitos. Vengo a tu nido.
En el lecho del extraño
inquilino marco un surco;
Recordaré el punto exacto.
Aquí yace un recuerdo,
me diré. Y pasaré de largo.
En su mayor plenitud fue lucero
de un vello durmiente.
Ligero resplandor de filo
Ligero resplandor de filo
que corta la negritud del tiempo.
Dejó a su paso su paso,
me diré. Después de pasar
de largo. Y pasaré.
¿Qué sería, pues, de nosotros,
sin la ayuda de lo que no existe?
Paul Valéry
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