Has sido siempre aunque siempre haya creído que no eras. Es verdad que no te he visto existir de cuerpo entero, pero he visto tus orejas en alguno que pasaba, y tus manos en las manos de alguno al que toqué. Nunca he hablado contigo, pero a veces me han dicho cosas que me hubieras dicho tú, si hubieras sido tú entonces quien las decía.
Sin embargo, lo que más he encontrado ha sido ausencia de ti. Y hasta he preferido tu ausencia a las presencias de muchos otros, y siempre he tenido en mayor estima lo que tú dirías que lo que otros han dicho. Y tú no decías nada.
Pero tu silencio hablaba para mí en voz baja, con sugerente mansedumbre, esas palabras de calma que no existen. Siempre llegaba tu inexistencia a mis noches sugiriendo esperar, pidiendo tiempo, más y más tiempo: "Existiré. Algún día existiré."
***
Aquel año llegó con lluvia de invierno y la tierra se empapó en pocos días. Los caminos de tierra fueron de barro y hojas, pastiche del otoño, musgo verde y lodo marrón. Las botas, sucias siempre, no se cansaban de andar. "Llegará", me decía, "tarde o temprano llegará."
***
Los veranos empezaban a ser melancólicos -siempre la belleza acompaña cierta melancolía- y tu ausencia sólo aliviaba a medias ya que era como tú, idéntica a ti, pero sin tu existencia. ¿Cuándo llegarías? Quizás jamás.
Aquel verano volví a enamorarme. Encontré en un muchacho una parte de ti, tus labios, y besaba a aquel amante con toda la pasión con que te hubiera besado a ti. Llegué a pensar que te había encontrado, que al final sería feliz. Pero no tardó el día a día en mostrarme una vez más el hueco de tu ausencia. ¡Hasta sentí que de algún modo te era infiel! Y quise reanudar mi espera.
***
Volvió el invierno, los inviernos, y seguí besando a alguno que se parecía a ti, o desnudando a otro porque hablaba como tú. Y, entretanto, tú seguías sin existir.
Ya no importa. No es importante tener cuerpo, o alma, o estar. Tu inexistencia me basta. No es imprescindible que existas para que te ame. Quizás te amo tanto por eso, precisamente por eso, porque vives a salvo de existir.
La felicidad es, pero no existe.
Cioran
3 comentarios:
precioso... *.*
... me encanta, no hay manera mejor de decirlo que cómo lo has dicho... tanta verdad y belleza juntas no caben en mis ojos invernales...
Me recuerda a la ausencia continua de mi amigo invisible. Mucho. Que no lo vea no significa, though, que no exista. Snif.
Publicar un comentario en la entrada