1 de enero de 2012

Ideal de Tú


Has sido siempre aunque siempre haya creído que no eras. Es verdad que no te he visto existir de cuerpo entero, pero he visto tus orejas en alguno que pasaba, y tus manos en las manos de alguno al que toqué. Nunca he hablado contigo, pero a veces me han dicho cosas que me hubieras dicho tú, si hubieras sido tú entonces quien las decía.

Sin embargo, lo que más he encontrado ha sido ausencia de ti. Y hasta he preferido tu ausencia a las presencias de muchos otros, y siempre he tenido en mayor estima lo que tú dirías que lo que otros han dicho. Y tú no decías nada.

Pero tu silencio hablaba para mí en voz baja, con sugerente mansedumbre, esas palabras de calma que no existen. Siempre llegaba tu inexistencia a mis noches sugiriendo esperar, pidiendo tiempo, más y más tiempo: "Existiré. Algún día existiré."

***

Aquel año llegó con lluvia de invierno y la tierra se empapó en pocos días. Los caminos de tierra fueron de barro y hojas, pastiche del otoño, musgo verde y lodo marrón. Las botas, sucias siempre, no se cansaban de andar. "Llegará", me decía, "tarde o temprano llegará."

***

Los veranos empezaban a ser melancólicos -siempre la belleza acompaña cierta melancolía- y tu ausencia sólo aliviaba a medias ya que era como tú, idéntica a ti, pero sin tu existencia. ¿Cuándo llegarías? Quizás jamás.

Aquel verano volví a enamorarme. Encontré en un muchacho una parte de ti, tus labios, y besaba a aquel amante con toda la pasión con que te hubiera besado a ti. Llegué a pensar que te había encontrado, que al final sería feliz. Pero no tardó el día a día en mostrarme una vez más el hueco de tu ausencia. ¡Hasta sentí que de algún modo te era infiel! Y quise reanudar mi espera.

***

Volvió el invierno, los inviernos, y seguí besando a alguno que se parecía a ti, o desnudando a otro porque hablaba como tú. Y, entretanto, tú seguías sin existir.

Ya no importa. No es importante tener cuerpo, o alma, o estar. Tu inexistencia me basta. No es imprescindible que existas para que te ame. Quizás te amo tanto por eso, precisamente por eso, porque vives a salvo de existir.


La felicidad es, pero no existe.
Cioran





3 comentarios:

ningú dijo...

precioso... *.*

JOSE IVAN SUAREZ dijo...

... me encanta, no hay manera mejor de decirlo que cómo lo has dicho... tanta verdad y belleza juntas no caben en mis ojos invernales...

Hesterbeat dijo...

Me recuerda a la ausencia continua de mi amigo invisible. Mucho. Que no lo vea no significa, though, que no exista. Snif.