[conversaciones con extraños XIII]
Lucrecio Práctico Pérez y Catalino Poético Sánchez están a punto de cruzarse en medio de la Calle de las Cosas que Pasan. Sus pasos pisan fuertes, los de cada uno por su lado, y juntos van esquivando pequeñas gotas de lluvia que, en forma de electrones prófugos de un laberinto, han ido cayendo del cielo hasta posarse, quién sabe si antes o después, bajo sus inquietos espíritus de transeúntes.
Allá van Lucrecio Práctico Pérez y Catalino Poético Sánchez, cada uno al abordaje de sus pensamientos. Y enseguida van a encontrarse...
Allá van Lucrecio Práctico Pérez y Catalino Poético Sánchez, cada uno al abordaje de sus pensamientos. Y enseguida van a encontrarse...
Lucrecio Práctico Pérez detiene a Catalino Poético Sánchez:
-Disculpe, ¿qué hora es?
Responde Catalino Poético Sánchez a Lucrecio Práctico Pérez, declamando:
-No es la hora.
Es la no hora.
La hora, no es.
Hora, no la es.
La no hora, es.
¿Es la hora? ¡No!
Lucrecio Práctico Pérez, con gesto extrañado, responde contundente a Catalino Poético Sánchez:
-Ya. Pero, ¿qué hora era?
Y en el callejón de al lado, el gato se escurre como polvorín a reírse en sus adentros.
2 comentarios:
Surreal, me encanta.
ajajajaja que bueno :D
Publicar un comentario en la entrada